El
21 de Julio 1982 esta Comarca recibe la Denominación de Origen. La grandeza de esta Denominación de Origen se ha ido tejiendo gracias a una labor de lucha y trabajo diario, muda y anónima de labriegos que a golpe de arado surcaban, regando con su sudor, los viñedos sometidos a innumerables obstáculos del clima y de la naturaleza y que cuando obtenían sus frutos debían ganar aun otra batalla, la de la vinificación en las bodegas. Hoy muchos de nuestros bodegueros proceden de esa raza, de esa casta de vitivinicultores, de esas tradiciones familiares, de esa generación de “hombres del vino”. En una gran medida, a ellos se les debe lo que hoy es esta gran zona vitivinícola. Un ligero análisis retrospectivo nos muestra que el medio millón de botellas que se comercializaba en el año 82, dentro del mercado nacional, ha pasado a ser actualmente más de 15 millones de botellas. Que las 30.000 botellas comercializadas en 1982 en el mercado exterior se han convertido en más de un millón. Y que las 6.000 hectáreas de viñedo de los años ochenta son ahora 18.500 hectáreas. Como se puede comprobar, el camino recorrido ha sido enorme y, al decir de los bodegueros y los viticultores de esta D.O., el camino que aún resta por recorrer es muy amplio. 8.155 viticultores y 179 bodegas respaldan el éxito alcanzado por esta denominación de origen
Sus orígenes datan de la dominación romana, aunque por los movimientos demográficos y las invasiones musulmanas y la posterior reconquista, se producen unas fluctuaciones importantes en los viñedos que hace que no se consolide como zona de producción estable hasta la edad media. (S. X y XI). Hacia
el siglo XI, a través de los monjes del monasterio de Santo Domingo
de Silos, encontramos las primeras referencias vitivinícolas. Cuando llegaron a la comarca, hacia el año 1143, se encontraron con unas tierras yermas, por lo que una de las actividades más desarrolladas por los monjes fue la agricultura, llegando a un alto nivel de conocimientos en el arte de la viticultura. Ellos laboraban sus tierras, trabajaban sus cepas y elaboraban sus vinos. Este fomento de la agricultura supuso un gran progreso social allá donde llegaron con su influencia. Y la Ribera del Duero, entre otras zonas de España, recibió esta riqueza de conocimientos y esta práctica vitivinícola. El Císter implantó la variedad de cepa borgoñesa a lo largo de toda la región de la Ribera del Duero. Durante todo el siglo XII y XIII, de forma predominante, la cultura del vino en la Ribera del Duero estuvo custodiada por esta Orden del Císter. Por otra parte, se tienen noticias de la existencia de una bodega, durante el siglo XIII, en San Esteban de Gormaz, perteneciente a la Corona de Castilla. Los habitantes de estas zonas se encargaron de recibir y transmitir a sus sucesivas generaciones estos saberes hasta llegar a los tiempos actuales, en los que esta comarca ha conseguido situarse en un alto nivel de calidad, transmitiendo a sus vinos una característica muy personal que los hace distinguirse del resto. Pero para llegar a este punto ha sido preciso superar varias etapas. En tiempos no demasiado lejanos, a principios del 1900, el mapa vitivinícola de la Ribera del Duero era muy distinto. Las bodegas se empleaban, predominantemente, para guardar los vinos y para comer y beber en grupos de amigos o en familia. Abundaban las pequeñas bodegas privadas. Sotillo de la Ribera, era uno de los términos que poseía mayor cantidad de estas pequeñas bodegas. En Nava de Roa había un monte con más de 700 hectáreas de viñedo, que poco a poco se fueron perdiendo hasta desaparecer. Era una época en la que imperaba la elaboración y el consumo del vino clarete o rosado. Pocas bodegas embotellaban el vino elaborado. Vega Sicilia y Protos estaban entre ellas. Las sociedades cooperativas eran las que tenían el mayor porcentaje de participación en la actividad vitivinícola. En los años 70 se produce una fractura en la historia. Comienza una auténtica revolución en la vinificación de la zona; aparecen nuevos estilos y métodos, y surgen unos buenos profesionales, que, dotados de un buen bagaje de conocimientos y una indudable valía empresarial y comercial, empiezan el recorrido de un largo camino para mostrar al mundo del vino las bondades y excelencias de los nuevos tintos de la Ribera del Duero, aún sin denominación de origen. Pero la Ribera del Duero no es sólo un paisaje, un clima, unas tierras y unas variedades de uva; detrás hay una clase especial de hombres y mujeres que con su saber y su buen hacer del día a día han hecho posible que sus vinos estén situados entre los mejores del mundo; sus viticultores y sus vinicultores lo llevaron a cabo.
Sus 17.400 hectáreas inscritas se sitúan en torno al río Duero y transcurren por el oeste de Soria, el sur de la provincia de Burgos, el noreste de Segovia, y el este de Valladolid. Se extiende esta zona a lo largo de 115 Km. de longitud por 35 Km. de anchura.
La zona de producción está constituida por los términos municipales siguientes: PROVINCIA DE BURGOS:
PROVINCIA DE SEGOVIA:
Además
de los términos siguientes: Langa de Duero, Castillejo de Robledo,
Miño de San Esteban, Alcubilla de Avellaneda, con el anejo de
Alcoba de la Torre y el anejo Alcubilla del Marqués del municipio
de Burgo de Osma.
Tiene un clima continental atlántico, seco y ventoso, con inviernos
muy duros, largos y fríos, y veranos cortos, secos y calurosos.
Existen largos períodos de heladas frecuentes y persistentes
que comienzan en octubre y acaban en mayo y de escasas nevadas. Su temperatura
media anual es de 11º, con temperaturas extremas en invierno y
verano, sus veranos secos soportan temperaturas máximas cercanas
a los 40º y sus inviernos largos y rigurosos con mínimas
que alcanzan los -18º. De pluviometría moderada baja. Hay
un índice pluviométrico de 450-500 mm. anuales y una insolación
media anual de 2.400 h. Su
suelo pertenece a una cuenca formada en el Mioceno, con unas altitudes
medias de 700-800 m.
La elaboración de los vinos de esta D.O. se realiza con las siguientes variedades: Tinta del País -variedad principal-, en otras tierras conocida como Tempranillo, Tinto Fino o Cencibel; y las variedades: Cabernet-Sauvignon, Garnacha Tinta, Malbec, Merlot y Albillo.
Variedades tintas: Tinta del País, Cabernet Sauvignon,
Garnacha Tinta, Malbec y Merlot.
Tempranillo, Tinta del País o Tinto Fino. Variedad tinta. La Variedad Principal. La que otorga color, aroma y cuerpo a los vinos de la Ribera del Duero. Cepa vigorosa de producción media y brote tardío que la protege de las heladas primaverales características de la zona. De maduración temprana haciendo gala a su nombre. Los racimos son compactos y de tamaño medio y sus frutos con un tamaño medio (10-15 mm.), maduros presentan un neto color negro azulado, con la influencia de su capa pruínica; son de piel ligeramente gruesa y de pulpa blanda; su zumo es incoloro o ligeramente coloreado. Sus tintos jóvenes resultan afrutados, de fuerte color rojo violáceo, sabrosos y de buena estructura. Destacan sus aromas a mora que se conjuntan con frutos negros del bosque. Tanino estructurado a dulce en sobre maduración, acidez media. Es variedad propicia a las crianzas en barricas y botellas, de buena longevidad. Cabernet Sauvignon. Variedad tinta. Buena adaptación. De racimos pequeños y compactos con bayas pequeñas esféricas. De brote tardío. Vinos de alta acidez, aromas a frutos negros y tanino acusado. Merlot. Variedad tinta, Adaptación media. De escasa producción. Racimos medios y sueltos, de bayas negro azuladas. Maduración tardía. Vinos de acidez media y tanino medio. Destacan aromas de fruta negra, con matices de frutos secos. Malbec. Variedad tinta. Adaptación media. Poca producción. Racimos medios y bayas pequeñas. Brotación tardía. Vinos de acidez alta, destacan aromas de fruta negra conjuntada con matices de balsámicos mentolados. Tanino medio. Garnacha Tinta. Variedad tinta. Adaptación muy buena. Cepa fuerte de alta producción, bajo grado y brote tardío. Racimos de tamaño medio y compactos. Sus bayas de tamaño medio (10-15 mm), de color negro azulado, con pruína; de piel fina y pulpa jugosa; zumos incoloros. Sus tintos finos aromáticos y afrutados, escaso color y acidez media. Tanino medio. Potencial oxidativo alto. Albillo. Variedad blanca. De muy buena adaptación, pronta maduración, media producción y grado medio. Racimos y bayas de tamaño pequeño (10 mm). Frutos amarillos oro, con suaves manchas marrón; sin pruína; de piel muy fina y pulpa jugosa. Vinos muy aromáticos y afrutados en los que predominan las frutas de pepita y hueso, manzana y melocotón. De color entre amarillo pajizo pálido y el pálido acerado. De acidez media.
Los tipos de vino amparados por la D.O. “Ribera del Duero” son: tintos y rosados. Los
Vinos Tintos. Se elaborarán con un mínimo de
un 75% de la variedad Tinta del País y el resto con las variedades
autorizadas por la D.O. , en cualquier caso, la participación
en estos vinos de la variedad Tinta del País, sola o junto con
Cabernet Sauvignon, Malbec y Merlot, no deberá ser inferior al
95%. Se trata de vinos que no han tenido un proceso de envejecimiento en barricas, aunque actualmente bastantes bodegas comienzan a someter a sus vinos de cosecha a algunos meses de envejecimiento en barrica de roble (unos cuatro meses, siempre menos de 12 meses) y en botella (de dos a tres meses). Estos vinos tintos tendrán un mínimo de un 75 por 100 de la variedad Tinta del País y el resto de las demás variedades autorizadas. En cualquier caso la participación en estos vinos de la variedad Tinta del País, sola o junto con Cabernet-Sauvignon, Merlot y Malbec, no deberá ser inferior al 95 por 100. Siendo su graduación alcohólica mínima de 11,5º. Los Tintos, de Crianza, Reserva y Gran Reserva. Primero maduran en barrica y luego reposan, redondeando, en botella; son un lujo de armonía. Los
crianzas. El período de envejecimiento deberá
prolongarse por un plazo no inferior a dos años naturales, contados
a partir del 1 de octubre del año de la vendimia, de los cuales
uno, como mínimo, lo será en barrica de roble con capacidad
aproximada de 225 litros. No obstante lo anterior, el inicio del cómputo
del periodo de crianza o envejecimiento de los vinos en barrica no podrá
contabilizarse, en ningún caso, antes del 1 de diciembre del
año de la vendimia. Los Tintos Reservas. Para que puedan alcanzar el distintivo de “Reserva” deberán tener 36 meses de envejecimiento entre barrica y botella, cumpliendo un mínimo de doce meses en barrica de roble. Comercializándose a partir del 1 de diciembre del tercer año tras la vendimia. Poseen un color rojo picota oscuro intenso, con ribete granate y tonos teja. Limpios y brillantes. Nariz potente con aromas de tonos frutales, especiados, cuero y maderas nobles. En boca es seco, potente y equilibrado, de gran carnosidad, con buena estructura y con nobles taninos de madera y fruta. Final complejo, amplio y elegante. Los
Tintos Gran Reserva. Para la indicación de “Gran
Reserva” deberán tener una crianza de veinticuatro meses
como mínimo en barrica de roble, seguida y complementada de un
envejecimiento en botella de treinta y seis meses, también como
mínimo. Comercializándose a partir del 1 de diciembre
del quinto año tras la vendimia. De color rojo cereza intenso,
con ribetes teja, limpio y muy brillante. Aromas de frutos negros junto
a ligeros toques especiados, maderas elegantes y fondo de cueros. En
boca, seco, bien estructurado, con paso sabroso y de gran equilibrio.
Final de larga intensidad, potente y distinguido.
Los
Vinos Rosados. Fermentados en ausencia del hollejo de la uva,
pueden disfrutarse poco tiempo después de la vendimia. Son de
un bello color rosa cereza, con aromas frutosos en su conjunto; de notas
frescas, limpias; afrutados, frescos, suaves y ligeros de paladar, con
una atractiva acidez que le caracteriza.
En la comarca, todos los viticultores censados poseen un carné inteligente que emplean para el control de la uva producida. El Consejo Regulador limita la capacidad por viticultor en función de las Has. que cada uno tiene registrada en el chip de la tarjeta o carné inteligente y el índice de producción. De forma excepcional pueden aprobar producciones superiores tras ser sometidas al análisis y peritación de los Servicios Técnicos del Consejo Regulador 1. PRODUCCIÓN ENTREGADA EN BODEGAS ELABORADORAS INSCRITAS (2005)
Producción
(2005)
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