EL CONSUMO


El consumo nacional es de 2.1 millones de cajas anuales; el 40 por ciento corresponde a producción nacional y el 60 por ciento a importaciones. El consumo per cápita nacional es de 160 mililitros al año, cifra mínima si se compara con Italia con 62 litros; Francia 58, España con 45 y Estados Unidos con 7. México ocupa el número 65 entre los consumidores de vino en el mundo.

Pero menos de una veintena de bodegas, ocho de ellas grandes, están en la pelea y a pesar de que aún no consiguen conquistar el gusto de los mexicanos, que beben 65 litros de cerveza anualmente contra cuatro copas de vino, siguen creciendo poco a poco cada año.

Pero aún no son reconocidos internacionalmente y la gran mayoría de su producción (80% de 10 millones de litros) va al consumo interno. La mayoría de la producción se consume en México y el sur de Estados Unidos.

La moda, el elitismo y el trabajo a pulso de las bodegas han conseguido doblar el mercado de vinos de mesa en el país en los cinco últimos años (a 3,8 millones de cajas) y colocarlos por primera vez en los menús de los restaurantes.

Asimismo, esa moda provocó el surgimiento de vinotecas y bares de tapas, dedicados a la degustación, conocimiento y aprendizaje del vino y donde la comida es sólo un acompañante.

En México los principales consumidores de vino están en las playas de Cancún y Puerto Vallarta, básicamente los turistas extranjeros, mientras que Ciudad de México -con sus 20 millones de habitantes- bebe lo mismo que los 3 millones de Baja California. Como sea, el consumo de vino en México

creció entre el 11 y el 12% en 2004, y para 2005 se espera que aumente cerca del 15%.

Las ventas de vino de mesa en México en el 2004 fueron de 3.368.000 cajas (30.312.000 litros).

Estas ventas se distribuyen de la siguiente manera. De los 3.368.000 cajas consumidas, 1.600.000 son producidas en el país (47,51%) y 1.768.000 provienen de la importación (52,49%).

La importación total de vino español de México en 2004 fue de 5.169.620 litros, con una cuota del 32,48% del total de las importaciones.

España es el primer exportador de vinos a México en cuanto a valor se refiere y el segundo, por detrás de Chile, si lo medimos en cantidad.

La preferencia para otras bebidas alcohólicas y una cultura poco desarrollada para el vino explican este consumo nacional tan reducido. El vino se toma casi solamente por la clase media y alta, con ingresos importantes. Hay que considerar que esta franja de la población representa 22 millones de Mexicanos con un consumo de 5 1/3 botellas en promedio por año.

Aunque lleva siglos de cultivo, el vino todavía está "en pañales" en México, actual paraíso de la cerveza y el tequila. El país es el productor vinícola americano más antiguo, pero edictos de la corona española en la conquista, la filoxera en el siglo XIX, la falta de inversión e incentivos en décadas pasadas, y los actuales altos impuestos, han impedido que el vino se vuelva para los mexicanos en un hábito como los tacos. De hecho, la comida picante y condimentada no es precisamente la mejor aliada de estos caldos, que combinan mejor con la cocina mediterránea, donde nacieron y tienen uno de sus mayores mercados.

Los vinos mexicanos, por regla general son productos de buen grado alcohólico y buen carácter propio que, en parte, les viene de las condiciones climáticas de las zonas de cultivo. Existen antecedentes en relación con vinos de otras partes del mundo, a los cuales se ha tratado de dar características de los más famosos, siendo los resultados poco satisfactorios pues es difícil “enmendarle la plana a la Naturaleza¨. Afortunadamente, la vitivinicultora mexicana no ha incurrido en tal pretensión y ha adoptado técnicas de elaboración ya consagradas en países esencialmente productores de vino, superando así la necesidad de recorrer todos los pasos de la investigación tecnológica.

 

 

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